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Manny Flores: de pandillero a buen samaritano

Tras 20 años en la cárcel y casi permanecer allí de manera perpetua al apuñalar 18 veces a otro recluso, el ex pandillero Manny Flores ahora dirige una organización sin ánimos de lucro llamada North Valley Caring Services (NVCS) en el Valle de San Fernando, Los Ángeles.

Con esta iniciativa, el hombre de 50 años de edad se encarga de cuidar a los más necesitados en un ambiente en el que, según él, es muy fácil caer en la mendicidad.

“No sé si alguna vez pueda reparar a mi comunidad todo el daño que hice, pero hasta donde yo pueda, quiero trabajar duro, ser honesto y dedicar mi vida al bien”, dijo ante la BBC Mundo.

Flores es un estadounidense de ascendencia latina que, según contó, no se dio cuenta de en qué momento su camino se vio torcido hacia los problemas. Creció en un hogar lleno de valores y principios, así como de amor y respeto al prójimo.

Entró al mundo de las pandillas cuando era un adolescente hace 40 años, las mismas que azotaban a su vecindario con robos. Se había convertido en un ladrón más, además de extorsionista y comerciante de drogas.

“Yo era un personaje de alto grado. Contaban conmigo para la logística de la pandilla. Movía dinero, manipulaba a la gente y reclutaba jóvenes”, detalló Flores, quien a sus 22 años ya había disparado múltiples armas y apuñalado a varias personas.

El tiempo siguió transcurriendo hasta que un día la policía lo esposó y un juez lo envió tras las rejas por un periodo de 20 años, ya que mientras se vengaba de un intento de asesinato disparó contra una persona y la consecuencia fue un cargo de intento de homicidio.

Antes de ese suceso, con 23 años, Flores había decidido calmar su vida. Tenía una esposa y un total de dos hijos.

De líder de la mafia mexicana a un encuentro con Dios

Sus dos décadas las cumplió en una de las cárceles más violentas de California, donde la única opción es ser el más fuerte de entre varias facciones criminales. El entonces recluso integraba la mafia mexicana y tiempo después se convirtió en su líder.

De esa manera, Flores tuvo bajo su control a 200 presos y tenía poder sobre prácticamente todo el penal, pero un día apareció un rival que envió a un preso a quitarle la vida con un puñal.

Flores contó que ya estaba al tanto del ataque, por lo que cuando llegó el momento logró apuñalar 18 veces a su asesino. “Pensé que me darían cadena perpetua, pero el tipo sobrevivió y nunca me acusó”, dijo.

Luego de ese incidente, las autoridades decidieron que el hombre pasaría el resto de sus días en una celda aislada, lugar que le sirvió para reflexionar sobre sus acciones y encontrarse con Dios.

“No veía el sol, no tenía visitas, ni contactos ni acceso al teléfono. Fue la primera vez que fui honesto conmigo mismo. Muchas de las cosas que hice fueron por puro miedo y no porque fuese el más bravo”, recordó.

Es así como empezó a reformarse para una nueva vida que empezaría en 2014 tras su liberación, pero las cosas no fueron como esperaba, ya que sus antecedentes criminales eran un lastre que le cerraba las puertas.

“Cuando cambié y salí, uno se da cuenta de muchas cosas. La gente, tu familia, tu comunidad, tu iglesia, quieren que cambies, pero cuando tienen que darte una oportunidad las cosas son muy diferentes”, indicó.

Con el pasar de los días, un contacto en North Valley Caring Services le dio la oportunidad de ser entrevistado por sus representantes, llegando a ocupar el puesto de director cinco años después por un programa alimenticio de alto impacto.

“Ofrecemos ayuda”

Como director de la organización, Flores se enorgullece de que esta no solo se encarga de alimentar a las personas de bajos recursos, sino que educa a los niños y jóvenes en áreas tan comunes para cualquier persona ajena como, por ejemplo, el uso de una computadora.

Asimismo, instruyen a las personas para que puedan desarrollar emprendimientos en los que les ayuda a obtener el 100% de las ganancias al encontrarles lugares para sus ventas. También hay quienes consiguieron empleos.

“Varias personas han conseguido buenos contratos y ahora se encuentran en otro nivel económico. Por medio de nuestros programas, hemos conseguido impactar a un 20% de las personas del área de San Fernando”, señaló.

En 2021, Manny Flores es un hombre que contrajo matrimonio por segunda vez y que se alegra de haberlo hecho sin esconder su pasado. De igual manera, destacó que su padre, quien falleció hace un mes, pudo ver sus cambios con una organización que espera que tenga otras dos sedes.

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