caída tour de francia

Inició el juicio contra la espectadora que provocó la caída múltiple de ciclistas en el Tour de Francia

Mientras transcurría la primera etapa del Tour de Francia a través de los paisajes de la localidad de Sizun el pasado 26 de junio, una mujer de 31 años de edad mostraba una pancarta que decía “vamos abuelita-abuelito” de espalda a los ciclistas, desencadenando una caída múltiple.

Al no poder esquivar a la chica, el alemán Tony Martin fue el primero de una seguidilla de competidores en caer, entre ellos Jasha Sütterlin (DSM), también de Alemania, y el español Marc Soler (Movistar), quien sufrió tres fracturas en el brazo izquierdo.

“El daño es físico, moral y económico. Un atleta entrena durante meses para una gran vuelta y no es aceptable que ese duro trabajo desaparezca en un instante por la búsqueda de popularidad”, dijo el jefe de la Organización Internacional de Ciclistas (CPA), Gianni Bugno.

El jueves inició el juicio en la ciudad francesa de Brest contra el “estúpido” acto, calificación dada por la autora del incidente y a quien la Unión Ciclista Internacional (UCI) solo le exige un euro simbólico que sirva para la adopción de “actitudes responsables y respetuosas con los corredores”.

“Sentimiento de vergüenza”

Las lesiones provocadas en los ciclistas derivaron en que la chica fuese acusada por poner en riesgo la vida de terceros, así como provocar “lesiones involuntarias” que inhabilitaron laboralmente por menos de tres meses a los participantes.

Una multa de más de 15.000 euros o $17.000 se suma a la lista de problemas que afronta la mujer, quien desapareció el día del evento y estuvo evadiendo un llamado de testigo de la policía.

Cuatro días después, asistió a la comisaría de Landerneau como consecuencia de la “presión mediática”.

Camille Miansoni, fiscal de Brest, declaró en julio que la mujer sufre de temor, pues “la acusación le provocó un sentimiento de vergüenza, de miedo a las consecuencias de su acción y está angustiada por la repercusión mediática de lo que llama su estupidez”.

Por su parte, Julian Bradmetz, abogado de la mujer de 31 años, descartó ante la AFP su pronunciación al respecto. Él representa a su cliente como “débil”.

Una mala organización y la falta de seguridad en la carrera podrían ser los argumentos que prepara el jurista, según indicaron fuentes cercanas al caso.

Cabe destacar que, aunque en principio la organización del Tour de Francia persiguió la idea de denunciar a la mujer, al final desistió para “apaciguar las cosas”.

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