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Mi esposa es mi “mejor amiga”, le dice mujer transgénero a The Washington Post

En un reciente artículo del diario The Washington Post, escrito por Lisa Bonos, se exaltó la historia de Kyle, un teólogo de 30 años de edad y ahora transgénero que sigue casado con su esposa, a la que denominó como su “mejor amiga”.

En la nota publicada el 2 de julio, Bonos alabó la sinceridad del sujeto, quien reconoció el “dolor” por su eventual divorcio, pese a que aún se saluda y despide con su pareja.

“Kyle es transgénero. Les tomó 30 años y una pandemia para que se dieran cuenta”, así se llama el artículo.

En respuesta a la elección impuesta a su esposa, el caso de Kyle elevó las críticas de feministas como Natasha Chart, quien apoya que cada persona es libre de vestirse como quiera, pero que no pueden modificar su sexo dado al nacer.

“La izquierda ha pasado a su próxima lucha de vanguardia”

Chart, quien también es lesbiana, encabeza una postura opuesta al transgenerismo y llegó a afirmar hace dos años en una marcha frente a la Corte Suprema que “una lesbiana nunca puede ser un hombre”.

“No veo ninguna simpatía por las esposas, novias o niños en estos artículos porque preocuparse por las mujeres ya no es lo suficientemente bueno. La izquierda ha pasado a su próxima lucha de vanguardia por los derechos críticos. Se aburrieron”, dijo.

“A nadie le importa lo que le está pasando a la esposa o la novia cuando uno de estos chicos decide hacer la transición”, expresó Chart, quien desdeñó contra la euforia sobre los sentimientos del hombre y la liberación mostrada en el artículo.

Un extracto del artículo de The Washington Post dice que desde hace un tiempo atrás “Kyle comprendió su fascinación por la ficción transgénero y por probarse ropa de mujer, no como una disforia de género, sino como una adicción pecaminosa”.

Para Chart, Kyle descubre su nueva identidad al adjudicarse los símbolos de identidad de su esposa, la cual descubrió un día que su esposo se había colocado casi toda su ropa, incluido cada brasier de su guardarropa.

“¿Cómo podría eso no ser perturbador?”, se cuestionó la figura feminista, que afirmó que no hay que ser religioso para darse cuenta de que este tipo de acciones son las mismas que realizan los pervertidos.

“Pueden estar hablando con el padre de sus hijos”

Chart intuyó que diferentes sitios web de viudas transgénero pueden dar una idea de lo que estos hombres suelen hacer con sus cónyuges, al obligarlas en principio a participar en “fantasías perturbadoras” hasta apropiarse de la vida de la mujer.

Aunque estimó que ciertas mujeres no tienen problemas con el intercambio de roles sexuales, el sexo en público y ser redefinidas como lesbianas, Chart consideró esta práctica psicológica como “coercitiva y cruel”.

“Pueden estar hablando de un hombre que es el padre de sus hijos y luego, de repente, él le dice que está en una relación lésbica y que es realmente lesbiana y que siempre ha sido lesbiana”, comentó Chart.

Igualmente apuntó contra el vilipendio de los medios establecidos y activistas transgénero sobre los trabajos de los psicólogos Ray Blanchard y J. Michael Bailey, quienes “han sido completamente monstruosos por describir la naturaleza particular de la fantasía sexual que es esta para hombres heterosexuales”.

“Cuando me imagino casada y con hijos, lo imagino con un hombre”

Kyle y su esposa, anónima por seguridad, se han ido separando desde julio para intentar redescubrirse y ver si su matrimonio puede persistir, pero la tristeza de la esposa salió a relucir: “cuando me imagino casada y con hijos, lo imagino con un hombre”. 

“Sigue siendo la misma persona, pero no la persona con la que me casé… Estoy abierta a continuar con el matrimonio, pero no lo sé”, expresó la esposa y pastora de una iglesia, a la cual Kyle afirmó que no asistirá más mientras descubre su nueva identidad y una iglesia que lo acepte como es.

Chart enfatizó la presión que sienten los reporteros y editores de los medios masivos por continuar con la ola progresista transgénero y alertó sobre los peligros de los engaños forzados en público, algo que consideró como “una herramienta de reclutamiento muy poderosa” que da pie a los activistas transgénero. 

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