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Vacunarse contra el covid-19 en Venezuela: colas de 12 horas, escasez de dosis y corrupción

A pesar de que en Venezuela ya se dio inicio a un plan de vacunación contra el covid-19, lo cierto es que como en toda actividad organizada por el régimen de Nicolás Maduro, esta presenta inconvenientes e irregularidades.

Quienes habitan en Venezuela y desean inmunizarse contra el virus se enfrentan a largas colas de 12 horas bajo el sol, insuficiencia de fármacos, un sistema sin organización, y corrupción e irregularidades en cuanto a la cita enviada por mensaje de texto.

Christian Caruzo, de Breitbart News, relató su travesía para ser inyectado luego de recibir un mensaje del Sistema Patria en su teléfono, aplicado por Maduro, que le indicó que debía dirigirse a la Universidad Bolivariana de Venezuela, en la ciudad de Caracas.

El mensaje decía el día, hora y lugar en el que sería vacunado. Pero llegado el día, a pesar de arribar con antelación al centro de vacunación, ya habían cerca de 1.000 personas esperando por su dosis.

Caruzo observó tres filas: una para personas de 60 años en adelante, otra para el personal de salud, y una última para ciudadanos comunes.

Tal era la extensión de la larga fila, que tanto los vehículos que pasaban por el sitio como residentes de edificios cercanos y los mismos miembros de la cola tomaban fotografías.

Y es que el plan de vacunación del régimen socialista se aplica con escases de vacunas. A diferencia de otros países, donde las marcas de los fármacos son más variadas, Venezuela solo dispone de la Sputnik V para los adultos mayores y la Sinopharm para el resto de las personas.

Cansancio

Según el relato de Caruzo, las personas que estaban delante de él en la cola comenzaron a abandonarla luego de varias horas. “La línea se movía al paso de un caracol”, dijo Caruzo, algo usual en Venezuela, y el covid-19 no escaparía de ello.

Y por si fuera poco, funcionarios de la Guardia Nacional recorrieron la larga fila anunciando que debido a un supuesto error en el sistema, un gran grupo de personas habrían recibido sus citas.

Las personas afectadas se vieron en la obligación de hacer una cuarta cola, pero alrededor de las 02:00 pm, en el caso de los adultos mayores, estos debieron marcharse porque ya se habían terminado las inyecciones de Sputnik V.

“Para empeorar las cosas, a todos los demás se les dijo que solo 350 personas de las casi 1.000 restantes iban a recibir la vacuna china Sinopharm esa tarde”, dijo Caruzo.

“El personal comenzó a marcar a las personas como ganado usando un rotulador, un truco humillante empleado por el régimen socialista”, agregó.

Sin embargo, esto no fue una preocupación para aquellas personas que debido a un “amigo del Partido Socialista Unido de Venezuela” evadieron la inmensa fila para vacunarse contra el covid-19. Otros solo les pagaban a los guardias y obtenían su inyección.

Tras ocho horas de cola, el cansancio era notable en quienes estiraban sus piernas, se sentaban en la calle o pasaban el tiempo hablando, o siendo entrevistados por medios de comunicación, los cuales momentos después fueron silenciados por “hombres vestidos de civil”.

Sin vacunación

A las 06:00 pm, con 10 horas de cola cumplidas, se informó que las vacunas restantes ya se habían terminado, según los guardias, por un error en el conteo, pero las personas aseguraban que era por quienes ingresaron de manera “selectiva”.

¿La respuesta? Anotarse en una lista para que al día siguiente, desde las 05:00 am, quienes quisieran vacunarse debían hacer una cola para de “prioridad”.

“Al final, todos, incluido yo mismo, estábamos demasiado cansados ​​para hacer algo al respecto, no como si hubiera mucho que la multitud desarmada, hambrienta, aislada y agotada pudiera hacer contra la policía”, dijo Caruzo.

“Después de casi 12 horas de espera en la fila, no obtuve ninguna vacuna. Sin embargo, tuve una quemadura de sol de moderada a grave en la cara, el cuello, los brazos y las manos”, se lamentó Caruzo.

La historia de Caruzo es tan solo una de tantas que se repite en otras colas de 1.000 personas en los distintos centros de vacunación activados por el régimen chavista, y a los que deben ir de manera obligatoria aquellos venezolanos que quieren emigrar, ante la preocupación de no contar con un “pasaporte de vacunas”.

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