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¿Era del turismo espacial? Viaje anunciado de Jeff Bezos parece confirmarlo

Una nueva y costosa era del turismo espacial está por comenzar, y el viaje anunciado por la empresa Blue Origin y su fundador, Jeff Bezos, así como la serie de rumores sobre su competidor, Virgin Galatic y su dueño Richard Branson, parecen confirmarlo. 

Hasta ahora los viajes privados han cumplido una misión meramente científica y de avances para la ciencia, con alguna excepción, pese a haber estado disponibles desde hace varios años atrás.

Empresas como Space Adventures facilitaron desde el año 2001 al 2010 el acceso a la Estación Espacial Internacional (ISS), y cada turista espacial pudo reservar un asiento en una nave rusa a partir de los $20 millones.

A partir del cese de viajes de placer a causa de las exigencias de los equipos de investigación, e inclusive desde antes, múltiples actores de la industria han aparecido en la escena del turismo espacial.

Cada vez más alto, y más caro 

Un estudio de Northern Sky Research (NSR), consultora de la industria satelital y espacial, prevé ingresos durante esta década de turismo espacial que rondan los $8.000 millones en un mercado que se categoriza en:

  • Vuelos orbitales: alcanzan velocidades tan altas que permiten orbitar al planeta Tierra. Son los más costosos del paquete de precios.
  • Vuelos suborbitales: sin la velocidad para entrar en la órbita terrestre, estos logran alcanzar el espacio exterior volando un poco más lento.
  • Vuelos parabólicos: con un precio razonable, dichos vuelos son ejecutados con maniobras espaciales por aviones comerciales que fueron modificados para permitirse entrar brevemente en caída libre y generar ingravidez.

Este último tipo de vuelo tuvo un costo aproximado por asiento de $5.000 en cada uno de los más de 100 viajes realizados con éxito en 2019. Pero resulta que aunque sea más económico, los viajes parabólicos ya no son suficiente para un mercado en auge.

Según NSR, mientras la demanda de vuelos parabólicos crece con lentitud, los vuelos suborbitales y orbitales, que sí salen realmente al espacio exterior y permiten visualizar el planeta, cada vez son más solicitados y tienen buena proyección.

Compleja competencia

Luego del viaje espacial de Jeff Bezos con su compañía Blue Origin, la empresa estadounidense plantea viajes suborbitales muy cómodos en la cápsula de su novedoso cohete New Shepard, adaptado con grandes ventanas y asientos de lujo.

Pese a que no hay un precio confirmado para el público que desee conocer el espacio exterior, los propios indicadores del sitio web oficial de Blue Origin reseñan subastas en marcha que ya sobrepasaron los $4 millones.

Por otro lado, la compañía Virgin Galactic de Richard Branson es aún más ostentosa y quiere establecer una cifra de 1.200 vuelos cada año a partir de 2022.

Igualmente, Virgin compite en la carrera del turismo espacial suborbital por medio de su avión-cohete SpaceShipTwo, y aunque tampoco hay un precio establecido para el público, ya hay una lista de reserva muy amplia para el abordaje que requiere un depósito inicial de $250.000.

Asimismo, SpaceX, de Elon Musk, ofrece experiencias más exclusivas como la que prevé lanzar con Inspiration4 antes de acabar 2021, una misión orbital de cuatro asientos compuesta únicamente por civiles, y que será comandada por el multimillonario Jared Issacman.

El precio de cada lugar en la nave es sumamente costoso, por lo que un asiento en la expedición se sorteará en una subasta benéfica para quien done más de $10. ¿Suena mejor, verdad?

Destino espacial

La empresa de corretaje Axiom Space y los especialistas en turismo espacial Space Adventures se están asociando con SpaceX para brindarles a los turistas no solo el viaje en sí, sino una estancia apropiada sin depender de la ISS.

“Muchas empresas están planeando viajes al espacio, pero ¿a dónde van a ir, especialmente cuando se retire la Estación Espacial Internacional?”, se cuestionó ante el medio CNBC, Kam Ghaffarian, cofundador de Axiom.

La empresa Boeing está incluida en el juego, pues tiene derechos a vender asientos en la nave netamente turística que desarrollará en conjunto con la NASA, la cual se llamará Boeing CST-100 Starliner.

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