desiertos de comida

Casi 48 millones de estadounidenses afectados por los “desiertos de comida”

Un total de 47.4 millones de habitantes de Estados Unidos podrían morir 15 años antes que el resto de la población debido a que viven en “desiertos de comida”, ubicados en barrios con altos índices de pobreza y donde no se puede acceder a comida sana y nutritiva.

La cifra fue dada por Alana Rhone, experta de la División de Economía Alimentaria del Departamento de Agricultura (USDA), y el doctor Armen Henderson, del hospital UHealth Tower. La dieta de estas personas está constituida por productos procesados, envasados, gaseosas, comida rápida, licores y tabaco.

Uno de estos desiertos de comida es Overtown, en Miami, un lugar donde tanto adultos como niños están en constante riesgo de desarrollar diabetes, hipertensión arterial, obesidad, enfermedades cardiovasculares, etc.

Según lo dicho por una residente, Zenaida Bonilla, a la BBC, “no hay cosas para cocinar y es muy caro”. Bonilla tiene cuatro hijos y los alimenta gracias a un centro de alimentación.

“Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en Estados Unidos y en el mundo”, advirtió un cardiólogo del hospital Jackson Memorial de Miami, César Mendoza.

Otro desierto es Liberty City, también en Miami, un barrio peligroso y marcado por la pobreza, así como por habitantes afroamericanos y una segregación racial que no les deja beneficiarse con cadenas de supermercados con mayor variedad de comida.

De hecho, esa situación ha llevado a la organización Health in the Hood a crear un huerto público en Liberty City, así como en otros ocho desiertos de comida en Miami, para mejorar la alimentación de sus habitantes.

“Aquí puede venir cualquier persona y llevarse lo que quiera. Todo es gratis”, dijo Nicole Fowles, una residente de Liberty que cuida el huerto con mucho esfuerzo.

Estos huertos son financiados gracias a donaciones y subvenciones públicas. “El esfuerzo ha valido la pena”, comentó Asha Loring, fundadora de Health in the Hood.

Mercado sin competencia

Analistas y expertos señalan que estos barrios pobres no son vistos por las grandes cadenas de supermercados como oportunidades de inversión debido al bajo poder adquisitivo de sus habitantes.

El director ejecutivo de la organización sin fines de lucro Feeding South Florida, Paco Velez, señaló que una posible alternativa para los ciudadanos es que los establecimientos vendan comida nutritiva congelada.

Velez también apunta a que se coloquen “locales móviles” en los que se puedan comprar productos naturales con precios que se adapten al bolsillo de las personas.

También hay quienes dicen que el problema es la falta de competencia, como Mary Jane Brooks, de Youngstown, en Ohio, donde hay varios desiertos de comida. “El problema es que no hay competencia y por eso tenemos que pagar lo que te cobran”, dijo.

Video: DW Documental

Youngstown es otro lugar marcado por la pobreza, y donde sus habitantes deben recorrer largar distancias para llegar a un supermercado. Tampoco cuentan con algo tan básico como una cocina.

Esta situación los arroja a alimentarse con el uso de los cupones de alimentación del gobierno estadounidense, además de visitar los “centros de distribución de alimentos y comedores populares”.

“Apartheid alimentario” y redlining

De acuerdo con Jill Clark, profesora de la Facultad de Políticas Públicas de la Universidad de Ohio, el término “desiertos de comida” debería cambiarse por “apartheid alimentario”, puesto que, asegura, la comida en EE UU es segregada con base en la raza, la clase y el género.

Asimismo, agrega que el apartheid alimentario es consecuencia del redlining. El redlining se define como la negación de varios servicios a los barrios, entre ellos el alimenticio, por parte de las autoridades.

El término nació en 1930 y se usaba para marcar las zonas en las que no había que hacer inversiones, como en barrios con minorías étnicas.

Neighborhood Grocery: ¿una solución?

Para solventar el problema de los desiertos de comida en Detroit, Michigan, el emprendedor Raphael Wright ideó un proyecto llamado Neighborhood Grocery, una tienda que venderá alimentos sanos a precios asequibles.

El proyecto está pensado para contrarrestar la falta de supermercados. Una vez que la tienda abra en el barrio Jefferson-Chalmers, la idea de Wright es que cada vecino sea accionista de la tienda y obtengan sus ganancias correspondientes.

“Creo que este modelo es el futuro”, le dijo Wright a la BBC. El deseo de Wright es llevar este nuevo modelo de negocios a otros barrios del país.

Video: CNBC

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