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La nueva ley migratoria de Chile que acabará con los sueños de los migrantes latinoamericanos

Chile, un país cuya población extranjera aumentó de 305.000 en 2010 a cerca de 1.500.000 para 2020, según la organización Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), aplicó una ley que le remueve el nombre de “sueño chileno”.

Se trata de una ley de migraciones aplicada desde el 20 de abril de este año, y que solo le permite la posibilidad de regularización a quienes hayan entrado al país por vías regulares y habilitadas antes del 18 de marzo de 2020, cuando el país se acordonó por el covid-19

Asimismo, quienes hayan entrado por vías irregulares y no habilitadas tendrán un máximo de 180 días (6 meses) para retirarse del suelo chileno.

El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) detalló que la nacionalidad venezolana es la que más abunda en la población extranjera, pasando de 8.000 en 2012 a 500.000 para el año pasado.

Daniela, una venezolana que ingresó a Chile por una vía ilegal para ayudar a su madre e hijos que se quedaron en Venezuela, es una de las tantas personas que deberán salir del país tras recibir una orden de expulsión.

“No he conseguido ayuda, ningún abogado me da respuestas. Y en cualquier momento me pueden tomar detenida y expulsar. Yo soy el sustento de mi familia”, le dijo Daniela a BBC Mundo.

Este nueva ley está entrando en vigencia cuando Chile ya tiene cerca de 10 años observando un incremento en su flujo migratorio.

“No queremos que ingresen a nuestro país el crimen organizado. Quienes intenten ingresar clandestinamente, no solo comenten un delito, sino que se arriesgan a ser sujetos de expulsión”, dijo Sebastián Piñera, presidente de Chile.

“Determinar quiénes ingresan y quiénes no”

La masa migratoria es tan extensa que hay municipios en los que uno de cada tres personas no es chileno, como en el caso de Santiago Centro e Independencia.

Esta situación ha obligado al país a actualizar sus leyes migratorias. “Esta nueva legislación comprende un equilibrio entre reconocer los derechos y deberes de los migrantes, y reconocer que el Estado tiene la soberanía para determinar quiénes ingresan y quiénes no”, le dijo a BBC Mundo la abogada Pilar Hazbun.

En relación con lo anterior, Macarena Rodríguez, presidenta de SJM, dijo que Chile se convirtió en una olla de presión, ya que por un lado hay personas que serán expulsadas y por el otro hay algunas que se quedarán en el país sin garantías de regularización.

Video: DW Español

“La irregularidad les hace muy mal, las metes en un círculo de informalidad que genera dinámicas complejas”, dijo Rodríguez.

Rodríguez destaca que de 2018 hasta el presente ha bajado el número de solicitudes de visas y permanencias, de 438.000 a casi 200.000 y de 93.000 a 74.000, respectivamente.

La presidenta de SJM asegura que esta situación ocurre no porque nadie quiera los documentos, sino porque hay “trabas” burocráticas que imposibilitan la regularización.

Expulsión de 1.500 extranjeros

La nueva ley migratoria de Chile también contempla que se puede expulsar a los extranjeros sin necesidad de una denuncia penal en su contra, como ocurría antes, y que tan solo se necesita entrar al país de manera ilegal para ser deportado.

De hecho, Piñera dispone de 15 aeronaves para cumplir con una meta de deportación de 1.500 migrantes para este año. El primer viaje se realizó en los últimos días de abril, y transportó a 55 venezolanos hacia Caracas, capital de Venezuela.

La medida fue criticada por la Organización de las Naciones Unidas porque supone una violación al “derecho de evaluación individual para permanecer en el país, mientras se valora su situación”.

“Hay un mal entendido que a veces se da en los Estados respecto a las deportaciones: dicen que tienen derecho soberano a deportar y lo cierto es que hay una gran cantidad de limitaciones para hacerlo”, le dijo Felipe González, relator especial de la ONU, a la BBC.

“El principio de no devolución, el arraigo en el país, las relaciones familiares y problemas de tipo sanitario, son algunas de ellas”, dijo González.

Discriminación al migrante y racismo

Una de las consecuencias del fuerte flujo migratorio hacia Chile es el nacimiento de la discriminación por parte de los chilenos hacia los extranjeros, además del racismo. Y es que 60% de los nacionales ven con mala cara la llegada de los foráneos.

“Ver a los migrantes como una amenaza nos va a convertir en una sociedad sin cohesión social y menos igualitaria. Y ese es un problema que en este momento se está desconociendo”, dijo Luis Eduardo Thayer, sociólogo y analista en materia migratoria.

Esta es una situación que según otros expertos viene dada por una política de pensamiento de que el migrante le quitará el trabajo al nacional, además de que al extranjero se le culpa de los problemas del país y del colapso de los servicios.

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