astronautas

¿Astronautas? Surge el debate sobre la terminología ante el auge de los vuelos espaciales privados

Un tema que empieza a llamar más la atención y que se está complicando sobre la marcha del auge de los vuelos espaciales privados, auspiciados por los millonarios, es quiénes pueden ostentar el título de “astronautas”.

Otrora reservado para unos pocos, el uso de este término ha sido rechazado incluso por el nuevo director de la NASA, Bill Nelson, quien no se considera astronauta a pesar de haber orbitado el planeta Tierra en su tiempo de congresista en el transbordador espacial Columbia por un lapso de seis días.

Debate: ¿astronauta o no? 

Richard Garriot, desarrollador estadounidense de computadoras y afortunado viajero en el año 2008 a la Estación Espacial Internacional (EEI) con los rusos, se mostró orgulloso del término astronauta en un correo electrónico, y rechazó el nombre de “turista espacial”.

Michael Lopez-Alegria, ex astronauta de la NASA y ahora trabajador de Axiom Space, considera que “si vas al espacio, eres un astronauta”, término que acogen sus millonarios clientes que pagaron $55 millones por hacer un viaje de investigación a la EEI en enero.

Sin duda es una palabra atractiva, proveniente del griego para “estrella” y “marinero”, y rodeada de un auténtico marketing compuesto, por ejemplo, por la película The Right Stuff y el compendio de astronautas de Mercury 7.

Blue Origin, la compañía de Jeff Bezos, nombra a sus clientes como “astronautas”, al tiempo que ya subasta un asiento disponible para el vuelo privado que se hará en julio en una cápsula automatizada y de alta tecnología, como las de SpaceX de Elon Musk.

La NASA, por su parte, ya lo denomina Misión Privada de Astronautas, o PAM por sus siglas en inglés.

En el caso de Mike Mullane, ex astronauta de la NASA, no fue sino hasta que voló por primera vez en un transbordador que entonces se autodefinió como astronauta.

Mullane expresó en su autobiografía titulada Riding Rockets que “no importa si compras un viaje o te asignan un viaje. Hasta que te amarras a un cohete y alcanzas cierta altitud, no eres un astronauta”.

Asignación codiciada

Siendo una asignación privilegiada, más de 12.000 personas ya se postularon para una clase de astronautas impartida por la NASA, la cual deberá componerse de 12 afortunados finalistas para los últimos meses de 2021.

¿Qué sucederá con la actriz rusa que está anotada en el viaje a la Estación Espacial Internacional el próximo octubre, y con el multimillonario japonés que grabará en diciembre junto a su asistente toda la travesía que le sigue desde Kazajstán?

En ambos casos, un cosmonauta certificado como profesional estará piloteando la cápsula Soyuz.

Límites del espacio

El límite mínimo establecido para los vuelos comerciales hacia el espacio exterior es de 80 kilómetros sobre el nivel del mar, según la Administración Federal de Aviación, definición del espacio superada por algunos que se atreven a asegurar que comienza a los 100 km de altitud.

Se han recibido siete astronautas por el momento, incluidos dos pilotos de la nave Virgin Galactic auspiciada por Richard Branson, quienes hicieron otra prueba del cohete con un vuelo el pasado sábado.

Antes de regresar a la tierra, las cápsulas de Blue Origin pueden proporcionar varios minutos de ingravidez previo a su reingreso a la Tierra. Aun así, para dar la vuelta completa al globo terráqueo toma un lapso de hora y media.

La Asociación de Exploradores Espaciales exige un mínimo de una órbita a la Tierra a bordo de una nave espacial, antes de considerar siquiera ser miembro.

Aquellos que no formaron parte de una expedición, pero que fueron piezas claves para las misiones del programa espacial, son igualmente honrados en la Astronauts Memorial Foundation, así como en el Space Mirror Memorial del Centro Espacial Kennedy de la NASA.

Eterno debate

En lo que parece ser un eterno debate desde 1960, de acuerdo con Garriot, algunos como Asif Siddiqi, autor de títulos espaciales, recomiendan la erradicación de una vez por todas del término astronauta una vez que existan miles viajando por el espacio.

Por otro lado, Mullane instó a usar las clasificaciones de astronautas de primera clase, segunda clase y tercera clase, “según sea su participación, si saca una billetera y escribe un cheque”.

“Astronauta no es una palabra con derechos de autor. Por lo tanto, cualquiera que quiera llamarse astronauta puede llamarse astronauta, ya sea que haya estado en el espacio o no”, mencionó Mullane.

Roger Launius, ex historiador de la NASA, advirtió sobre las complicaciones al respecto, y señaló que un orden jerárquico ciertamente podría ayudar.

Deja un comentario

Donaciones

Donate

Paypal:

X