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Estado de emergencia: más de 1.000 gasolineras de EE UU están fuera de servicio

A menos de una semana del hackeo al oleoducto Colonial Pipeline, el más grande de Estados Unidos, ya más de 1.000 estaciones de servicio de la nación se quedaron sin combustible el martes, según el Servicio de Información sobre el Precio del Petróleo de S&P.

“El oleoducto se extiende desde la costa del Golfo de Texas hasta el área metropolitana de Nueva York. Los estados que más dependen del oleoducto son Alabama, Georgia, Tennessee y las Carolinas”, informó The Associated Press.

El factor miedo en el público frente a la vulnerabilidad de la infraestructura parece estar triunfando, pese a que el gobierno norteamericano desestimara la alarma y anunciara el veloz suministro de combustible por carreteras, barcos y ferrocarriles a las gasolineras y aeropuertos.

Escasez viral

Con cientos de videos circulando en Internet, la escasez de combustible en las estaciones ya es viral y se ha vuelto una realidad en los estados de Florida, Georgia, Carolina del Sur y del Norte, Alabama, Virginia, Arkansas, Tennessee y otros.

Jennifer Granholm, secretaria de Energía de EE UU, alertó sobre la crisis del suministro que sobrevendrá en los estados del sureste, que incluye también a Virginia del Sur, aún luego de reactivarse el oleoducto.

“Ahora, este oleoducto en particular también abastece a otros estados, pero hay otros oleoductos que también abastecen a sus estados. Sabemos que tenemos gasolina, solo tenemos que llevarla a los lugares correctos”, acotó Granholm.

Granholm aclaró que no es lo mismo una escasez de gasolina a una escasez de suministro, así como también hizo un llamado a la calma de la gente durante los próximos días “desafiantes”.

Según la secretaria de Energía, una gran parte del gasoducto ya reanudó sus operaciones de forma manual el lunes por la noche, y para este fin de semana Colonial augura comenzar de nuevo con casi todas sus operaciones.

Gobernadores en alerta

A pesar de las exenciones temporales y otras medidas emitidas por la administración Biden para aliviar el desafío ocasionado por el hackeo del oleoducto, los gobernadores republicanos de Florida y Georgia, Ron DeSantis y Brian Kemp respectivamente, declararon el estado de emergencia el martes.

La orden pone a disposición a la Guardia Nacional de Florida para cualquier escenario, además de instar a las autoridades estatales a entenderse con las federales y locales para responder a la emergencia.

Kemp, por su parte, optó por suspender hasta el próximo fin de semana los impuestos estatales a la gasolina y al diésel para motores que se cobran en Georgia, para “nivelar el precio en el surtidor”. Aun así, instó al público a no acumular gasolina.

De igual manera, los gobernadores demócratas de Carolina del Norte y Virginia, Roy Cooper y Ralph Northam respectivamente, también declararon la emergencia ante el escenario de crisis que ya afecta al 7,7% de las estaciones en Virginia y al 8,5% de las ubicadas en Carolina del Norte.

La empresa tecnológica Gasbuddy, la cual ubica los precios de combustible en tiempo real, confirmó que mientras en Florida el 3% de las gasolineras presentaban escasez, en Georgia se manejaba una cifra del 6% de alrededor de 6.400 gasolineras.

Aumento de precios y exenciones temporales

Algunos informes dispersos dieron cuenta de un posible aumento de precios del combustible en algunas gasolineras, y ante ello Granholm dijo que no se “tolerará un aumento de precios”, desestimando que vienen en alza desde hace un tiempo.

En el análisis de la secretaria de Energía, se confirmó que la Casa Blanca considera la posible renuncia a la ley sobre el transporte de productos en puertos nacionales, la cual señala que dichas embarcaciones deben ser construidas y tripuladas por ciudadanos estadounidenses.

Hablando de medidas, la contratación de ferrocarriles por parte del Departamento de Transporte para llevar combustible por todos los estados afectados se suma a la decisión de la Agencia de Protección Ambiental de eliminar algunos requerimientos de calidad del combustible en caso de emergencia.

Según un boletín de transportistas citado por la Asociación Estadounidense del Automóvil, las terminales de la petrolera Citgo en las ciudades de Richmond y Fairfax, en Virginia, se quedaron sin plomo regular y sin la gasolina premium reformulada, respectivamente.

Redirección de vuelos

Dos aviones de American Airlines tuvieron que redireccionar dos vuelos de larga distancia desde Charlotte, en Carolina del Norte, para cuidar sus reservas de combustible.

Quienes vuelen hacia Hawái, por ejemplo, tendrán que subirse a otro avión en Dallas, Texas. Por su parte, aquellos que vayan a Londres, Inglaterra, tendrán una parada obligatoria en Boston, Massachusetts, para repostar.

Aunque los aviones solo cargan combustible para un vuelo por cuestiones de peso y kilometraje, los viajes de las aerolíneas United y Southwest transportaron más de lo habitual, previendo una escasez de combustible en sus vuelos a los aeropuertos de Baltimore, Nashville, Tennessee y a otras ciudades afectadas.

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