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Bloomberg asegura que Colonial Pipeline pagó $5 millones a hackers culpables de la crisis de combustible en EE UU

Luego de que fuera hackeado el oleoducto Colonial Pipeline el pasado viernes, informes de Bloomberg que citan a dos fuentes cercanas señalan que la empresa pagó ese mismo día casi $5 millones a sus hackers para desbloquear sus sistemas.

La transacción fue realizada en una criptomoneda luego del ataque con un virus maligno el 7 de mayo, el cual causó una crisis de gasolina en cuatro estados de Estados Unidos: Georgia, Florida, Carolina del Norte y Virginia.

Apenas recibieron el dinero, los piratas informáticos le dieron a Colonial una herramienta de descifrado para la restauración de la red, pero su lentitud hizo que la compañía terminara usando sus propios métodos.

Un representante de la compañía Colonial Pipeline cuestionado por la prensa no ha querido emitir comentario alguno al respecto.

Contrariedad de intenciones

La contrariedad de intenciones de la compañía que transporta combustible es de resaltar, aún más porque fuentes anónimas citadas por distintos medios descartaron el mismo día del ataque un desembolso de dinero a los hackers.

Ahora, el grupo Dark Side, al cual el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y el presidente Joe Biden han identificado como el responsable del ataque, ha dicho que su única motivación es el dinero, y que es “apolítico”.

El comunicado de los hackers fue realizado a través de un sitio web de la red oscura bajo el nombre “Acerca de las últimas noticias”, y en el que dijeron que no quieren afectar a la sociedad.

Por su parte, Biden dijo que Dark Side envió el ataque a Colonial Pipeline desde Moscú, Rusia.

Suministro disminuido

El suministro del Colonial Pipeline abarca el 45% de todos los combustibles que abastecen a la costa oriental, es decir, poco más de 2.5 millones de barriles por día.

El desvarío en las tuberías ha afectado la reserva de combustible de más de mil estaciones de servicio en la región, las cuales ya enfrentan largas colas de un público en pánico, considerando que el galón de gasolina cuesta $2.99, el máximo precio desde hace siete años.

Además de ablandar algunas regulaciones para aplicarle velocidad a la llegada de combustible a las estaciones de servicio y aeropuertos, los estados de Carolina del Norte, Georgia y Florida declararon un estado de emergencia.

La secretaria de Energía, Jennifer Granholm, tuiteó sobre el “exitoso” retorno a la actividad del oleoducto Colonial Pipeline, mismo que reinició sus actividades el miércoles por la noche.

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