Scrabble

¿Guerra cultural? Scrabble es acusado de manipulación social tras prohibir 400 palabras

Tras ser honrada por ganar cuatro veces el galardón de “Juguete del año” en el primer trimestre de 2021, la empresa estadounidense de juguetes para niños, Mattel, poseedora de los derechos del legendario juego Scrabble fuera de Estados Unidos, se convirtió en polémica tras prohibir 400 palabras de su famoso producto.

“¿Recuerda cuando los juguetes y los juegos solían ser divertidos en lugar de las herramientas que se usaban para asegurar que los niños pensaran de una manera que se considera ‘aceptable’?”, se cuestionó el profesor de sociología en la Universidad de Kent, Frank Furedi, también articulista del medio RT

El reciente anuncio de prohibición de palabras que Mattel considera “despectivas” causó polémica, pues se supo que el veto está destinado a palabras dirigidas a referirse a personas no judías, personas de color, paquistaníes e irlandeses, a pesar de que la lista no fue difundida al público por la compañía.

La mecánica de este juego siempre ha consistido en dar como ganador a aquel jugador que gana o acumula la mayor cantidad de puntos posibles a través de la construcción de palabras en sentido vertical u horizontal, entrecruzadas. Aunque es un juego casero, su fama ha creado competencias internacionales de renombre.

¿Impulso puritano o nuevo campo de batalla en la guerra cultural?

El espíritu de esta decisión es cuestionado por la opinión pública, la cual duda de un impulso puritano de la compañía de juguetes dueña de las muñecas Barbie y que se presume está relacionado con un nuevo campo de batalla en la guerra cultural en la imposición de censura a las nuevas generaciones para que adopten valores ”despiertos”, según Furedi.

Cabe recordar que Mattel estrenó, previo a las elecciones presidenciales de noviembre de 2020 en EE UU, una modelo Barbie negra como candidata presidencial ficticia.

Tras celebrarse el Día Internacional del Scrabble, en honor a la fecha de nacimiento de su creador (13 de abril de 1899), el arquitecto norteamericano Alfred Moshed Butts, a los acérrimos jugadores de este legendario juego de mesa con más de 70 años comercializándose no les agradó la idea de limitar su creatividad dentro del juego de creación de palabras.

“Cualquiera que juegue Scrabble sabe que las palabras que la gente usa no tienen la intención de funcionar como insultos. Uno de los placeres de este juego es intentar poner a prueba los límites lingüísticos e intentar salirse con la suya inventando términos”, señaló Furedi. 

Historial e intervención de Mattel

Mattel lanzó su nueva gama de muñecas Barbie neutrales en cuanto al género en el año 2019, la portavoz de la compañía declaró entonces que “los niños no quieren que sus juguetes estén dictados por normas de género”.

El fallo de la empresa norteamericana es difícil de asociar a que sea por la exigencia de juguetes neutrales por parte de varios niños pequeños a Mattel, algo que para algunos es muestra inequívoca de que la decisión de adoptar el papel de “guardián moral” de la infancia occidental sigue a un movimiento similar al de Hasbro de transformar la cultura.

Mattel dijo que su intervención, la primera que busca quitar palabras, fue por política. Ray Adler, el director global de juegos de la empresa, dijo que fue un resultado directo de las protestas de Black Lives Matter el verano pasado en Estados Unidos.

Jugada similar a Hasbro

Según el periodista Frank Furedi, al igual que renombraron al otrora Señor Cara de Papa, por simplemente Cara de Papa, el muñeco quizás más representativo de la compañía de juguetes Hasbro, ahora se busca redireccionar la cultura en los jóvenes mediante el control del idioma, códigos y promover nuevos valores entre los infantes.

Como dijo entonces la compañía Hasbro, se está “asegurando de que todos se sientan bienvenidos en el mundo de Potato Head al eliminar oficialmente el nombre de la marca Mr. Potato Head y el logotipo para promover la igualdad de género y la inclusión”.

La ejecutiva de Hasbro, Kimberly Boyd, señaló tiempo atrás que los títulos de “Sr. y Sra.” son “limitantes en lo que respecta a la identidad de género y la estructura familiar. La cultura ha evolucionado”.

“Vaya a cualquier tienda de juguetes o exhibición de juguetes y será bombardeado con juguetes para despertar y libros para niños”, escribió Furedi, quien ejemplificó la intencionalidad del tipo de cultura que se quiere imponer con una sugerencia hecha en 2016 por el medio Buzzfeed de “16 excelentes regalos para bebés despiertos”.

Una de esas recomendaciones, por más insólita que luzca, sugiere un libro para colorear que supuestamente explora “temas de la transidad, la creatividad de género, la intersexualidad y el sexismo de una manera positiva y divertida”.

Para Furedi, muy pronto “las personas cuerdas se verán obligadas a depender de juguetes caseros”, porque “estos activistas puritanos y sin sentido del humor no se detuvieron en el caso de Hasbro, ni se detendrán en Scrabble”.

Burlas y renuncias

Mientras que tres miembros prominentes de la Asociación Mundial de Jugadores de Scrabble (Wespa, por sus siglas en inglés) renunciaron en protesta al fallo de Mattel porque sentían que tocar una palabra no era un insulto en sí mismo, otros optaron por burlarse de la decisión.

Karen Richards, miembro del comité de Wespa y ayudante en la dirección del Campeonato Mundial Juvenil de Scrabble por más de 10 años, se burló de la explicación dada por Mattel de que era un “movimiento familiar” y señaló que los niños aún podían jugar otras palabras ofensivas.

Darryl Francis, autor británico y supervisor de términos oficiales de Scrabble desde los años 80, también renunció por lo que consideró una imposición de cambios a los jugadores.

“Solo se convierten en calumnias cuando se usan con un propósito o intención despectiva, o se usan con un tono particular y en un contexto particular. Las palabras de nuestras conocidas listas de palabras de Scrabble no deben eliminarse debido a un propósito de relaciones públicas disfrazado de promover algún tipo de mejora social”, escribió Francis.

Miembros de Wespa votaron en febrero pasado sobre mantener o no las palabras, incluso si esto significaría cortar los vínculos con Mattel y tener la obligación de eliminar Scrabble de su nombre.

La moción finalmente no se aprobó, pero aun así mostró una profunda división, con 156 votos para abandonar Mattel y 172 para permanecer usando Scrabble como nombre. Cabe destacar que ninguna de las asociaciones de Scrabble de África votó favorablemente a la pérdida de las 400 palabras.

“Mattel no está respondiendo a ninguna demanda o conflicto dentro del mundo del Scrabble, que es internacional, inclusivo y amigable. Por lo tanto, sus acciones son vistas por muchos como señales de virtud, haciendo un gesto simbólico o “despertar”, señaló al medio británico The Times el gran maestro de Scrabble, David Webb.

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