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La pandemia cambió el consumo y tráfico de drogas en el mundo

Tras un reciente informe publicado el jueves por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), uno de los organismos de la Organización de Naciones Unidas, se pudo tener conocimiento del impacto de la pandemia en el consumo y tráfico de drogas en el mundo.

Más allá de las cifras reveladoras del informe, se habló sobre los cambios en las dinámicas de distribución y consumo de drogas debido a la pandemia del covid-19, y se hizo un llamado de atención sobre lo que para la organización es una “pandemia oculta”.

De esta manera, se plasmó el ejemplo de los consumidores de heroína, quienes tuvieron graves síntomas de abstinencia luego de que estuvieron imposibilitados de acceder al tratamiento de sustitución de la droga con opiáceos. En la búsqueda por reemplazarla, quedan expuestos a la transmisión de enfermedades por la sangre.

Un aumento de la depresión, el duelo y la ansiedad a escala global, paralelo al consumo de drogas que ocasionaron muertes por sobredosis como la metanfetamina y el fentanilo, prevén un panorama desalentador según la junta de expertos.

¿Qué indica el informe 2020?

Según se indica en el informe 2020, en el marco de la celebración de los 60 años de la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961, la población mundial en la curva del envejecimiento es más vulnerable al consumo de drogas, así como las personas mayores a 65 años de edad a la drogodependencia.

La junta expuso su preocupación por el efecto negativo de la pandemia del coronavirus en la distribución de los medicamentos derivados de opioides que son sometidos a fiscalización, al tiempo que requirió a los gobiernos extender el apoyo y ayudar a revertir esta terrorífica tendencia entre las personas mayores.

También reveló que las medidas tomadas por entes gubernamentales para frenar la hilera de contagios favorecieron la escasez de algunas de las sustancias más importantes con una finalidad curativa y científica, así como de la interrupción de otros tratamientos y servicios de salud.

En el informe, también en el marco del 50 aniversario de la Convención sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971, se reveló que definitivamente los trastornos de salud mental empeoraron en 2020 en las personas que ya lo padecían, así como en las consumidores de sustancias nocivas.

Principio de proporcionalidad

La exhortación a los gobiernos a basarse en el principio de proporcionalidad planteado por la JIFE a la hora de actuar en el asunto, se fundamenta en el respeto a los derechos humanos y en una respuesta proporcional a la conducta delictiva relacionada con las drogas.

Varios miembros de la junta se preocuparon por la decisión de varios gobiernos de despenalizar el cannabis de forma recreativa, e hizo énfasis en lo necesario que son las limitantes legales sobre la producción, distribución y uso de cannabis en el sector científico o medicinal.

Menos acceso, menos pureza

La preocupación de la junta de expertos es latente en cuanto a la utilización de adulterantes en el suministro de drogas como el fentanilo en medio del poco acceso a raíz de las restricciones por la pandemia, incluido todo tipo de exceso nocturno y éxtasis en detrimento, y el efecto volátil en las tasas de mortalidad por sobredosis.

Mientras que la vida nocturna de algún modo se extinguió, fue detectado un aumento de la venta de droga ilegal vía web, lo que plantea un desafío más a las autoridades. “Los mercados de la web abierta y de la internet oscura, los medios sociales y los foros en línea están desempeñando un papel más destacado entre los consumidores”, dijo el informe.

Video: UN Vienna

Efectos específicos en Latinoamérica

Varios países son destacados en el informe que evidenció cómo la pandemia por covid-19 afectó la oferta y la demanda, así como las técnicas de microtráfico y las rutas de tráfico, que se vieron mejoradas por la capacidad de adaptabilidad de las organizaciones delictivas a situaciones nuevas.

Mientras que se destacó el aumento de la producción y presencia de drogas sintéticas en Chile, más arriba en Colombia, se destacó el incremento del 1,5% del potencial de fabricación de cocaína en comparación a 2019 pese a que disminuyó la superficie de cultivo del arbusto de coca.

Por su parte, se contrasta en el informe que en Uruguay, pese a que más de la tercera parte de los consumidores de cannabis se consideran dependientes, el número de consumidores registrados y con acceso autorizado es un minúsculo porcentaje del total del país gaucho.

Los tratamientos autorizados sin base empírica para tratar a adolescentes con adicción a las drogas usados en Brasil, así como la hospitalización obligatoria sin tener consentimiento del consumidor, generó también preocupación a la Junta de Internacional de Fiscalización de Estupefacientes.

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