misoginia

Misoginia como crimen de odio en Reino Unido: ¿cárcel por tu pensamiento?

Video: TODAY

Tras el asesinato de Sarah Everard en Londres, las exigencias, manifestaciones y las quejas, especialmente de “movimientos feministas”, han estado subiendo de nivel cada día.

Frank Furedi, periodista, sociólogo y profesor reconocido de la Universidad de Kent en Canterbury, y escritor del libro Cómo funciona el miedo: la cultura del miedo en el siglo XXI, pone al descubierto lo que realmente implica la aprobación de la “ley contra la misoginia”, aprobada hace pocos días en Reino Unido.

El asesinato de Sarah Everard movilizó al gobierno británico, impulsado por lo que el autor llama “administradores de la moral”, y a partir del otoño de este año la policía catalogará una variedad de crímenes y delitos por “hostilidad basada en su sexo”.

Esta ley, que fue aprobada rápidamente, con la intención de detener las protestas en medio del escándalo por el asesinato de Everard, esconde varias conjeturas y determinaciones muy peligrosas para la sociedad, pues se trata del castigo al pensamiento y coloca precedentes para posibles leyes similares.

“Al criminalizar la misoginia aceptamos la idea totalitaria del crimen de pensamiento, porque en una sociedad justa las personas son procesadas por lo que hacen, no por lo que piensan”, aseveró Furedi.

Sociedad que no reacciona

El escritor y profesor manifiesta su gran preocupación, pues la sociedad parece no reaccionar y se pregunta: “¿han notado que vivimos en una época en la que una variedad de campañas diferentes pide constantemente la invención de un nuevo crimen de odio?”.

El autor explica que, al parecer, cada vez más aparecen nuevas formas de hacer sentir ofendidos a otros, lo que genera nuevos “crímenes de odio” que ameritan “protección mediante la promulgación de una nueva legislación sobre delitos de odio”.

Furedi explica lo ridícula de la situación, poniendo el ejemplo de veganos y gordos clamando por protección a través de la promulgación de alguna ley por crímenes de odio.

El autor detalla que se trataría de una “parodia de la justicia”, ya que en una sociedad lógica “las personas son procesadas y juzgadas por lo que han hecho y no por lo que piensan. De lo contrario, aceptamos esa terrible idea totalitaria de un crimen de pensamiento. Significa que no se nos juzga simplemente por lo que hacemos, sino por lo que la policía cree que pensamos”.

No hay ninguna prueba tangible que pueda determinar que el crimen de Sarah Everard fue generado por “hostilidad hacia las mujeres”. Ningún psiquiatra podría asegurar esto de manera objetiva.

Hay ver que no es posible determinar que el perpetrador actuó con sentimientos de misoginia, incluso si fue así, no fueron esos sentimientos los que lo motivaron a actuar, simplemente por el hecho de que él es hombre y ella era mujer.

Video: ABC News

El autor también explicó que el gran peligro es que ahora, con esta legislación, la policía tiene el poder de castigar por subjetividades, y es terrible privar al sistema legal de su necesaria objetividad.

Tener cuidado de los hombres

El segundo mensaje de esta ley es que “hay que tener cuidado de los hombres”. “El silbido de lobo, una expresión no deseada hacia una mujer, puede y será tratada como un posible crimen de odio”, dijo Furedi.

Furedi señaló que se ha llegado a vaciar el significado de la palabra misoginia. Una palabra que determinaba odio hacia la mujer, ahora representa una característica de la masculinidad. 

Según la definición clásica proporcionada por el Diccionario Oxford English, la misoginia significa “odio, aversión o prejuicio a las mujeres”.

Hoy ya no se trata del prejuicio de un individuo. Su significado se ha expandido hasta el punto de que se ha transformado en un régimen omnipresente de opresión patriarcal. Según la definición actual que aparece en Wikipedia, la misoginia refuerza el sexismo al castigar a quienes rechazan un estatus inferior para las mujeres y recompensar a quienes lo aceptan“.

Esa pérdida del sentido de la palabra “misoginia”, genera que “cualquier expresión de deseo pueda convertirse en el objetivo de la policía del pensamiento. La mutación de un prejuicio individual en una fuerza omnipotente y omnipresente ha hecho que este concepto sea tan banal que prácticamente cualquier acto de comunicación masculina hacia una mujer puede ser englobado por la etiqueta de misoginia”. 

Nina Renata Aron, escritora, explicó en el New York Times que “la misoginia está en todas partes”, y que tal y como se usa el término ahora “no es necesario odiar a las mujeres para ser misógino”. Por lo tanto, “la percepción del odio esta en el ojo del espectador”.

Esta terrible situación genera también una “perspectiva distorsionada de los motivos que impulsan el comportamiento masculino”, ya que no ofrece la posibilidad de análisis real y profundo del por qué de las acciones, criminaliza la masculinidad y, lo que es quizás más terrible de toda la ley, es que se le “asigna a las mujeres el papel de víctimas permanentes”.

Esto solo sirve para complicar, incluso más, las relaciones entre ambos géneros.

Deja un comentario

Donaciones

Donate

Paypal:

X