Partido Republicano

¿El Partido Republicano ahora es el Partido Woke?

Una firma de asuntos gubernamentales, con personal de alto nivel del Partido Republicano, escribió una carta abierta específicamente dirigida a los miembros y simpatizantes de ese partido, que se titula: El partido que obtendrán, no es el partido que quieren.

Esta comunicación resalta que la política populista de los jóvenes de la cultura Woke se ha estado filtrando en las filas del partido y eso generará radicalismos culturales muy lejanos a la esencia real del ser republicano.

El grupo que redactó la carta, conocido con las siglas CGCN, explica que se avecinan tiempos difíciles, pues dentro del mismo partido no habrá equilibrio en los debates por la retirada de los senadores de la vieja guardia como Roy Blunt, Robert Portman, Richard Burr, Richard Shelby y Pat Toomey.

Biden y el aumento de impuestos

Según la comunicación, a los empresarios no les asombra que el presidente Joe Biden pretenda hacer un primer incremento en los impuestos desde 1993. Lo que preocupa es la falta de equilibrio en los debates dentro del Partido Republicano, pues no ven reflejados sus intereses.

El comunicado advierte a la “comunidad empresarial” que sus aliados anteriores en el Partido Republicano están pasando de proteger los intereses mercantiles a centrarse en políticas populistas.

“Estamos en tiempos peligrosos, donde el centro de la política pareciera ser ‘castigar’ a las empresas con aumentos de impuestos y cargas regulatorias… Las empresas pueden quedarse sin nadie que las defienda ni a ellas ni a sus intereses, todo porque decidieron abandonar la neutralidad en favor del izquierdismo despierto (la política Woke), librando guerras culturales que han alejado a los republicanos de ellas hacia la base republicana renovada, mientras que los demócratas nunca lo harán. Recompénselos por haberse despertado lo suficiente”, continúa la carta, quejándose con gran cinismo de que al parecer las filas de los demócratas sí han sabido protegerse de la cultura Woke.

El comunicado advierte que se avecina “un desmoronamiento” interno en el Partido Republicano, pues los senadores del Congreso se sienten frustrados en sus opiniones, mientras los “expertos” y los jóvenes adoptan cada vez más “agendas sociales de vanguardia”.

“El resultado, especialmente para las políticas, es que una parte cada vez más no está dispuesta a escuchar simultáneamente las prioridades corporativas, en digamos la política fiscal y comercial, junto con las últimas incursiones culturales de sus directores ejecutivos. ¿Qué significa eso para la política fiscal y mucho más? El partido que una vez tuvo como política estándar la reducción de los impuestos sobre la renta corporativa, puede estar desapareciendo frente a nosotros”, explica la carta.

Polémicamente, la carta admite que “Trump puede estar fuera de su cargo, pero su legado, que los miembros republicanos abrazaron indeleblemente a través de cartas, comunicados de prensa, votos y artículos de opinión, sigue vivo. En buena medida gracias a Trump (y su representante Comercial de Estados Unidos, Bob Lighthizer), el Partido Republicano ya no acepta las inevitables compensaciones del libre comercio y la globalización”.

Ante el “auxilio frente al covid-19” de $1.9 billones que solicitó Biden, los senadores republicanos Tom Cotton y Mitt Romney habían redactado una ley de incremento en el salario mínimo norteamericano, y para proteger el empleo. Esta ley incluía sanciones para los empleadores que contrataran inmigrantes ilegales.

“Sin embargo, los republicanos woke prefirieron apoyar al populismo, aprobaron el bono de Biden y no esta ley que apoyaba realmente al trabajador norteamericano”, explica la comunicación de manera muy contundente.

“Estados Unidos tiene la responsabilidad de proteger a sus ciudadanos, pero durante años el Congreso ha permitido que el salario de nuestros trabajadores más pobres se erosione por la competencia de los inmigrantes ilegales y el aumento del costo de la vida… Con este proyecto de ley, tenemos la oportunidad de corregir ambas fallas”, decía la ley de Cotton y Romney.

No obstante, los republicanos se dejaron influenciar por los Woke y aprobaron el bono de desempleo de Biden.

La política republicana, que una vez se fundamentó en estar del lado de la oferta, la reducción del gasto y de los impuestos, “ya no cuenta con el apoyo reflexivo que una vez tuvo”.

“Esto no quiere decir que los republicanos estén a favor de un mayor gasto o impuestos más altos en todos los ámbitos. Pero para el Partido Republicano populista, ‘America First’ se trata de anteponer al ‘trabajador estadounidense’ a los preocupados por los resultados corporativos. Los líderes republicanos de larga data, como el senador Blunt (piense también en los exportavoces Boehner y Ryan) han estado directamente dentro de la corriente principal del Partido Republicano. Representaban un núcleo sólido del establecimiento empresarial del partido, que disfrutaba de una influencia considerable sobre las principales preocupaciones económicas y financieras del partido”, dice el comunicado.

El memorando continúa citando acciones de varias estrellas republicanas en ascenso en el Senado, desde la senadora Marsha Blackburn, hasta Josh Hawley y el presidente del Comité Senatorial Republicano Nacional Rick Scott, y cómo reflejan este cambio creciente dentro del partido.

Coqueteando con la cultura Woke

La carta concluye explicando que en temas específicos como inmigración, tecnología, impuestos, comercio, redes sociales, los republicanos del congreso (muchos de los cuales son menores de 50 años de edad), están alejándose cada vez más de las opiniones de sus antecesores y coqueteando con la cultura Woke, porque es una prioridad de sus votantes.

“No está claro qué sugiere esta tendencia a largo plazo, pero por ahora la comunidad empresarial necesita repensar cómo involucra al Partido Republicano en temas que consideran fundamentales, porque es posible que su lista de prioridades y las del partido no siempre se superpongan de la misma manera que antes”, advierte la comunicación.

Este es un memorando notable, porque los socios de CGCN incluyen a Sam Geduldig, exmiembro del personal de Blunt —el senador jubilado de Missouri— y al expresidente de la Cámara de Representantes John Boehner, así como al exasesor de Donald Trump en la Casa Blanca, Michael Catanzaro.

En el equipo redactor de la carta también se encuentran el exasesor de Mitt Romney, Matt Rhoades, fuerte integrante del Partido Republicano, y otros importantes asesores de los líderes del partido como: Kevin McCarthy, Eric Cantor, Boehner y otros.

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