grandes empresas

¿Cómo la dictadura del Woke Capital está capturando a las grandes empresas?

El escritor Stephen Soukup dijo en Crossroads, canal en YouTube de The Epoch Times, que las grandes empresas de Estados Unidos acostumbraban a ser una especie de muralla del libre mercado que protegía al país del control de las instituciones por parte del izquierdismo.

Sin embargo, Soukup señaló que eso está cambiando en la actualidad porque las empresas están siendo dirigidas por el buen camino para ser más poderosas económicamente.

El autor de La dictadura del capital despertó: cómo lo políticamente correcto capturó a los grandes negocios, indicó que lo que se ha visto en cuanto a la cancelación de personas en redes sociales, como Donald Trump en Twitter y Facebook, y la actriz Gina Carano de la serie The Mandalorian, en el caso de Disney, es una muestra de un proceso de cambio que viene dándose desde hace un siglo.

“Es una historia de dos corrientes filosóficas muy poderosas que comenzaron en diferentes partes del mundo, pero que aún se encontraron en Estados Unidos a fines de la década de 1960, que se enfocaron en apoderarse de las instituciones de Occidente, principalmente las instituciones culturales, la educación, religión, entretenimiento”, dijo Soukup.

Según el escritor, para los amantes del libre mercado, Estados Unidos era la última opción que quedaba como resguardo.

Ahora, poco a poco la izquierda se ha ido apropiando de ese bastión de libertad. “Comenzaron el proceso probablemente con más seriedad durante la década de 1970 y se hicieron cargo de los negocios de manera efectiva en la última década”, comentó Soukup.

El inicio de la inversión socialmente responsable

Por otro lado, Soukup comentó cómo inició la inversión socialmente responsable. Según él, todo comenzó hace 35 años en los campus universitarios, cuando los estudiantes se molestaron porque las universidades invertían en Sudáfrica, país que en ese entonces estaba siendo gobernado por un régimen de apartheid segregacionista racial.

Ante esa situación, los estudiantes decidieron presionar a los administradores de las universidades para que retiraran sus inversiones de ese país, lo que Soukup calificó como una idea simple y de relativa facilidad.

Posteriormente, eso mutó a lo que hoy se conoce como una inversión socialmente responsable. En esta, los asesores de inversión inhiben a las empresas que no están alineadas con los valores del inversor.

Evolución más agresiva

Al respecto, Soukup mencionó: “sin embargo, en los últimos 10 años, la nueva versión de inversión socialmente responsable, que se conoce con las iniciales ESG, que significa gobierno ambiental, social y corporativo, comenzó a ser un poco más agresiva y se ha vuelto cada vez más agresiva a medida que ha pasado el tiempo”.

El autor explicó que en la actualidad ya no se trata de que se evite a las empresas que no están en sintonía con los valores del inversor, sino más bien obligar a esas empresas a estar alineadas con esos valores.

“Pueden imponer su voluntad, a través de la propuesta de los accionistas y el proceso de representación de los accionistas para cambiar la forma en que se comportan las empresas”, dijo en relación con ese tipo de inversores agresivos.

Asimismo, comentó: “y esta se ha convertido en una especie de forma de facto de lograr fines sociales dentro de esta comunidad de inversores profesionales que se han movido significativamente hacia la izquierda durante el último cuarto de siglo”.

Conexión con el Partido Comunista de China

Por otro lado, Soukup aclaró que la justicia social posee intereses que se traducen en una fuerza en las grandes empresas estadounidenses, y que sus movimientos van alineados con los deseos del Partido Comunista de China.

“Cuando Disney produjo Doctor Strange de Marvel, el Antiguo, que es un monje tibetano en los cómics, de repente se convierte en una mujer inglesa de mediana edad. Los chinos no querían que un monje tibetano jugara un papel heroico en esta película y Disney los acompañó”, reveló el escritor.

A su vez, colocó el ejemplo de la versión real de la película Mulan, grabada en China, en la que Disney agradece en los créditos a la provincia de Xinjiang. “Es donde todos los uigures se encuentran en estos campos de concentración”, dijo sobre una etnia que es víctima de discriminación racial en China.

“Básicamente, lo que tienes es una empresa que tiene el control de una gran cantidad de medios estadounidenses y que domina la cultura estadounidense, inclinándose ante los chinos una y otra y otra vez, y permitiéndoles tomar decisiones sobre lo que verán los estadounidenses”, alertó Soukup.

“Hasta el cuello con el Partido Comunista Chino

Hay que recordar que las políticas del expresidente republicano Donald Trump se concentraban en hacer que Estados Unidos fuera cortando su dependencia económica con China.

Sin embargo, Soukup dijo que ahora, en la administración demócrata de Joe Biden, eso se está terminando.

“Se habló mucho, particularmente entre las empresas estadounidenses medianas y grandes sobre el desacoplamiento, especialmente el desacoplamiento de las líneas de suministro de China. Y en el transcurso de probablemente los últimos, digamos, seis o siete meses, toda esa charla sobre el desacoplamiento esencialmente ha desaparecido”, comentó.

Además, agregó: “definitivamente estamos metidos hasta el cuello con el Partido Comunista Chino. Y en este punto, o en algún momento en el futuro cercano, confiamos casi por completo en su buena voluntad, la cual, ya sabes, cuando se trata con el PCCh, su buena voluntad no es algo de lo que quieras depender”.

Por último, Soukup subrayó que el deber de los conservadores es el de evitar que las grandes empresas de Estados Unidos sean devoradas por el movimiento del “despertar”.

Deja un comentario

Donaciones

Donate

Paypal:

X