Casa Blanca migrantes

La Casa Blanca triplica el número de jóvenes migrantes a recibir en 2021

Luego del efecto Trump, donde se vio mermado al mínimo en 17 años el número de inmigrantes sin autorización en Estados Unidos, la Casa Blanca espera el aumento súbito del flujo de migrantes que entran desde Centroamérica y México.

En una presentación compuesta por casi 40 diapositivas filtradas a Axios, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE UU advirtió el cruce de más de 117.000 niños sin acompañantes en la frontera.

Esto es expuesto como parte de una campaña mediática en la que los funcionarios de la administración del presidente Joe Biden argumentan que no tienen un sacrificio moral más que permitir que los migrantes ingresen a Estados Unidos en medio del covid-19. 

El reemplazo del exmandatario Donald Trump, quien mantuvo una dura línea con la inmigración, por Biden, quien deshizo varias de las iniciativas claves de su predecesor, ha puesto en marcha una nueva caravana de migrantes hacia la frontera estadounidense, incluidos miles de niños sin acompañantes.

Se espera que el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) alcance su capacidad de refugio a finales de este mes, según los datos arrojados desde el HHS y el Departamento de Seguridad Nacional, citados en la presentación.

Escoltados por coyotes

Desde 2010, más de 300.000 jóvenes y niños han sido escoltados por coyotes (personas que transportan a personas ilegales) a través de las barricadas de los cárteles y luego pasados ​​a agencias federales, según una parte del informe del DHS

El proceso de retransmisión fue engendrado por la Ley de Re-autorización de Protección de Víctimas de Trata de 2008 que expresa verbalmente que las agencias federales deben trasladar al migrante menor de edad a los patrocinadores, la prodigiosa mayoría de los cuales son padres o suegros de los migrantes.

Los diputados de Biden lucen resueltos para reiniciar la política de extracción de los migrantes de Centroamérica para su uso en la economía de EE UU como consumidores de los contribuyentes acogidos, trabajadores de bajo salario y los inquilinos de alta ocupación.

El 30 de enero, Los Angeles Times informó sobre la muerte de aproximadamente 13 adolescentes que ingresaron a la carrera de obstáculos de los “Juegos del Hambre” de los progresistas, entre ellos Robelson Isidro, un guatemalteco de 15 años de edad.

Según los informes, hombres armados mataron a las víctimas y dejaron sus cuerpos en camionetas pickup quemadas.

Posición de la Casa Blanca

Durante la rueda de prensa del martes en la Casa Blanca, se le preguntó a la secretaria de prensa, Jen Psaki, sobre los números reales de jóvenes en la frontera, así como la insistencia un día antes del secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, de que no había una crisis en la frontera.

Si bien afirmó que la frontera no enfrentaba una “crisis”, Psaki contrastó su apreciación con otros momentos donde estaba en aprietos la administración Trump al hablar del cambio climático o del covid-19, y aseveró que “no se trata de niños enjaulados”.

Por su parte, Mayorkas afirmó a los periodistas el lunes que no hay una crisis que involucre un desbordamiento de niños migrantes.

“No apresamos a un niño de 9 años, que ha venido solo, que ha atravesado México… cuyos padres amorosos enviaron a ese niño solo”, insistió Mayorkas. Además, el 1 de marzo comentó: “no vamos a expulsar a ese niño de 9 años a México cuando el país de origen de ese niño era Guatemala, Honduras o El Salvador”.

Cabe destacar que Psaki defendió recientemente la apertura de un centro de detención de niños migrantes que fue criticado durante la administración Trump. Refirió a que la política de la administración de Biden es “no expulsar a los niños no acompañados que lleguen a la frontera”.

Críticas ante el aceleramiento

Oliver Torres, del Proyecto de Justicia para Inmigrantes del Southern Poverty Law Center, argumentó que Biden y la vicepresidente Kamala Harris parecían “dispuestos a abandonar” su promesa de campaña de cerrar instalaciones como Homestead.

Los defensores de los inmigrantes han animado al gobierno a entregar a los niños inmigrantes a las ONG y grupos comunitarios sin fines de lucro.

El temor a una frontera abierta, impulsada por algunos de los activistas y progresistas del partido demócrata, es cada vez más creciente entre algunos locales.

El representante demócrata de Texas, Henry Cuellar, quien representa a un distrito fronterizo, advirtió sobre las consecuencias no deseadas de tales acciones.

La directora adjunta del programa estadounidense de Human Rights Watch, Clara Long, dijo que esta puede ser una buena solución a corto plazo, pero existe la preocupación de que se convierta en un statu quo.

“Bajo la administración de Trump = Niños enjaulados. Bajo la administración de Biden = Niños en instalaciones para migrantes. Este es el problema de la vida en Estados Unidos en este momento”, manifestó el jueves a través de un tweet Nikki Haley, exembajadora de Trump ante la ONU.

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