Dubái

¿Y ahora? Aumenta la presión para el jeque de Dubái

Acusado por mantener como rehén a su hija, la princesa Latifa, desde que fue sorprendida huyendo en marzo de 2018, Mohammed bin Rashid Al Maktoum, el Emir de Dubái, ha entrado en una dinámica que focaliza la atención en el rol de los Emiratos Árabes Unidos con los Derechos Humanos.

A pesar de haber cuidado hasta ahora muy bien su imagen pública, así como la de la monarquía federal de EAU, el gobernante multimillonario de Dubái encuentra la presión de varias organizaciones internacionales en DD HH que exigen una prueba notoria de vida de la princesa Sheikha Latifa bin Mohammed Al Maktoum.

Bajo los tratos expuestos a Latifa, varios políticos se han sumado a la voz de varios activistas de derechos humanos, incluido David Haigh, de la ONG de defensa legal Detained International y abogado personal, quien lidera una campaña junto a su amiga, Tiina Jauhiainen, para la liberación de la hija del jeque.

La excomisionada de derechos humanos de la ONU y expresidenta de Irlanda, Mary Robinson, denunció recientemente que fue utilizada hace tiempo por el régimen de EAU en su visita al palacio real para demostrar que la princesa no estaba secuestrada y aliviar las denuncias foráneas.

Aunque recientemente Emiratos Árabes Unidos celebró su primer contacto directo con Marte, convirtiéndose en el primer país árabe en completar una misión interplanetaria, la sombra del supuesto tratamiento del jeque a su hija contrasta con el lado más brillante de EAU y parece tomar relevancia este año.

Atención puesta en evidencias de acusaciones

A pesar de las noticias bien administradas desde el país del golfo por mucho tiempo, esta semana el centro de atención se enfocó sobre el primer ministro y vicepresidente de Emiratos Árabes Unidos. 

Luego de hacerse públicas a medios británicos las secuencias de video grabadas en secreto, tras el desconocimiento del paradero de la princesa Latifa por más de seis meses, varias ONG internacionales presionan por su liberación, y aún más por una muestra de vida.

Desde Detained International, David Haigh exhortó al presidente de EAU, el jeque Khalifa bin Zayed Al Nahyan, así como al príncipe heredero, Mohammed bin Zayed bin Sultan Al Nahyan, a poner punto final al “horror”.

“Ordenen al vicepresidente de los Emiratos Árabes Unidos y al gobernante de Dubái, que libere a su hija rehén sin más demora y ponga fin a un horrendo período de abuso de los derechos humanos que ha dañado significativamente la reputación de los EAU y ha disgustado al mundo”, señaló Haigh en el comunicado.

Cabe destacar que Haigh sobrevivió a una experiencia de abuso y tortura bien publicitada en Dubái.

En días recientes, el primer ministro inglés, Boris Johnson, expresó en una entrevista que es un tema que le tiene “muy preocupado” y advirtió que seguirá “muy de cerca” un caso que podría devenir en una crisis diplomática.

Human Rights Watch, Amnistía Internacional, así como la ONU y varios políticos han centrado la atención y han pedido al jeque Al Maktoum la presentación de pruebas fehacientes de que la princesa Latifa sigue viva. 

Kennet Roth, director ejecutivo de Human Right Watch, señaló al país de medio Oriente porque, según él, “Dubái se beneficia de un vecindario represivo para presentarse como un bastión del liberalismo”.

Reputación meticulosa ante los ojos del mundo

Para potenciar su imagen como oasis del consumismo en el mundo árabe, Dubái se ha encargado de dirigir la atención mediática en lo que quiere que sea visto, y para ello ha creado las condiciones idóneas.

Ya en 2018, el Consejo Nacional de Medios de Dubái publicó la tarifa para adquirir una licencia especial para influencers en distintas plataformas de redes sociales con el objetivo de promocionar la idea gobernante, así como “bienes y servicios por medios electrónicos”. 

Para adquirirla, el influencer tiene que cancelar un costo de $4.000, con el plus de generar una ganancia neta de los ingresos al no aplicarse restricciones de impuestos y que ha llevado a varios influencers como el alemán Simon Desue a mudarse a la nación del Golfo.

La tendencia en redes sociales y las puestas de sol aumentaron durante la temporada invernal en pandemia debido a la apertura de atracciones turísticas, así como el recibimiento de turistas a la hotelería y centros comerciales del país tras una prueba PCR negativa.

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