Biden

El plan de Biden para volver a las políticas globalistas

En 2019, durante la última vez que el ahora presidente de Estados Unidos, Joe Biden, habló en la Conferencia de Seguridad de Múnich, prometió que el país volvería a formar lazos con el exterior.

“Esto también pasará. Volveremos”, dijo Biden en referencia al lamento de las decisiones del exmandatario Donald Trump.

Durante este viernes, el presidente demócrata tendrá una ponencia virtual en la conferencia de este año, lo que le permitirá a Estados Unidos recuperar su puesto de poder, así como alianzas y resistencia de la democracia en el extranjero.

Alianza transatlántica

La estrategia de Biden en su primer encuentro se centrará en tratar de restablecer las alianzas transatlánticas que la administración anterior se encargó de tensar, debido a que tendía a visualizar a Europa como su rival comercial.

Según varios funcionarios, aunque dijeron que Biden no estaría centrado en Trump, su discurso estará enfocado e influenciado por el legado de su antecesor. “Ciertamente reconocerá que la democracia está bajo presión, que las instituciones democráticas están bajo presión, con desafíos en Estados Unidos como en partes de Europa y también en otras partes del mundo”, subrayó una autoridad de la administración.

Asimismo, indicó que esos reconocimientos son el inicio de la afirmación de que Estados Unidos tiene la fuerza y los medios para renovar sus instituciones democráticas.

Conferencia de Múnich

Por su parte, Biden aprovechará, por su carácter de “diplomacia grupal”, la conferencia que nació en el auge de la Guerra Fría y que se autodenominaba “reunión familiar transatlántica”. Biden era un participante recurrente en sus anteriores cargos de senador y vicepresidente, y la usó como “caja de resonancia” para su política exterior.

Ante la pandemia por el coronavirus, la conferencia se vio obligada a realizarse de manera online, en la que el mandatario hablará desde el East Room de la Casa Blanca, mismo lugar donde, de acuerdo con sus declaraciones, pasó su primer mes al mando tratando de reparar el daño de la credibilidad del país en el extranjero.

Durante su ponencia se espera que establezca un frente unido contra Rusia y China, además de anunciar quejas en contra de amenazas a la democracia por parte de los mencionados países.

Además, luego de cuatro años en los que Estados Unidos enfrentó en solitario a China, Biden planteará un trabajo multilateral que haga frente a ese país.

De acuerdo con el funcionario, además de recuperar alianzas, parte de la nueva estrategia será usar esas relaciones para que, unidos, le den la cara a los retos de China. “Con respecto a China, dejará claro en el discurso que no busca confrontación ni guerra fría, pero espera una dura competencia y la da la bienvenida. Él cree que Estados Unidos, Europa y las democracias de todo el Indo-Pacífico deberían trabajar juntos para hacer retroceder a los chinos”, dijo el funcionario.

A su vez, el funcionario destacó que Biden solo se centrará en que los aliados de Estados Unidos permanezcan unidos y desarrollen una perspectiva común, por lo que no se espera que realice exigencias ante el G7 o la Conferencia de Seguridad de Múnich. También señaló que una política en contra del gigante asiático no sería lo ideal en las conferencias.

Programa nuclear de Irán

La primera conferencia del presidente estadounidense sucede un día después de que el Departamento de Estado anunciara que el país será parte de las negociaciones multilaterales con Irán, acerca de su programa nuclear. Ante este situación, lo esperado es que Biden afiance esa responsabilidad, pero que no hable sobre las conversaciones o acuerdos.

“Esperamos participar en la diplomacia. Estamos ansiosos por sentarnos y escuchar lo que los iraníes tienen que decir. Queremos llegar a una solución diplomática al programa nuclear iraní, y pongámonos manos a la obra. No va a ir más lejos que eso en sus comentarios”, según el funcionario de la administración.

G7

Durante su sesión con el G7, antes de la conferencia de seguridad, dará a conocer un compromiso valorado en $4 mil millones para Covax, el plan de la Organización Mundial de la Salud para la provisión de vacunas a países más necesitados. Biden tiene planeado el anuncio de una ayuda por $2 mil millones a ese fondo, además del gasto de otros $2 mil millones que dependerán de lo que contribuyan otros países.

Un funcionario de la administración comentó que, luego de su reciente anuncio sobre un paquete económico de ayuda por el coronavirus de $1,9 billones, Biden hará un mensaje parecido al respecto de la recuperación de la economía mundial. “Esta es una era para la acción y la inversión y no para la austeridad”.

La sesión también representa el regreso de Estados Unidos al acuerdo climático de París, luego de que el presidente dijera que lo haría durante su primer día en el puesto.

El G7 con el que Biden se reunirá es un grupo fracturado por Trump, ya que cuando era miembro no le gustaba congeniar con los otros líderes. Se conoce que en su primera reunión en Sicilia se sintió “atrapado” cuando los integrantes quisieron convencerlo de seguir dentro del acuerdo de París.

Asimismo, un año después en los bosques al norte de Quebec, mostró resistencia y se retiró ante suplicas por aranceles, además de anular su firma de la declaración final mientras tomaba un vuelo para verse con Kim Jong Un en Singapur. Al año siguiente, en una cena bajo el faro de Biarritz, Francia, los miembros tuvieron una discusión por la idea de Trump de incluir a Rusia en el G7.

Cuando fue su turno de organizar el encuentro, nunca definió un lugar preciso para su celebración. Después de que por temas de ética no pudiera hacer la convocatoria en su resort en Doral, y bajo solicitud de Emmanuel Macron, presidente de Francia, optó por una videoconferencia.

Ahora, no cabe duda de que la presencia de Biden en la mesa significa un relajo para los demás integrantes, quienes intentaron relacionarse con Trump, como el primer ministro británico, Boris Johnson. El actual presidente estadounidense se perfila como más predecible y estable.

El mensaje auspiciado por el presidente es el de la voz de un estadounidense confiable. “El presidente indicará su opinión muy firme de que Estados Unidos tiene un conjunto profundo de fortalezas duraderas que trascienden lo que hemos visto en el transcurso de los últimos cuatro años”, dijo el funcionario de la administración bajo anonimato.

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