Revista Time: hubo una conspiración para “proteger” la elección de 2020 en contra de Trump

La revista Time publicó un documento en el que relata la conspiración entre activistas de izquierda y varios líderes de los negocios para resguardar la democracia y “proteger” la elección presidencial de 2020.

Se trata de una campaña que se desarrolló con el objetivo de preservar elecciones libres y mantener un plan para enfrentar cualquier escrutinio sobre presunto fraude por parte de Donald Trump.

Todo se esboza en el artículo “La historia secreta de la campaña en la sombra que salvó las elecciones de 2020”, escrito por Molly Ball.

En el escrito se explica que acuerdos entre empresas y trabajadores fueron parte de una campaña para proteger las elecciones. No estaba enfocada en ganar el voto, sino más bien a mantener la seguridad, credibilidad y libertad del proceso.

La estrategia logró que las personas eligieran el voto por correo en lugar de votar en persona, y aseguró cientos de millones de dólares en fondos públicos y privados.

También crearon presión sobre las redes sociales para que atacaran a lo que los democratas calificaban como desinformación. Asimismo, promovieron sus narrativas a la población en materia de conteo de votos, con el propósito de invalidar cualquier intento de Trump de tildar el proceso como un fraude.

Posterior a las elecciones, según Ball, solo quedó asegurar que el expresidente republicano no lograra anular el resultado electoral.

¿Quién diseñó el plan?

Afirmó que todo fue orquestado por Mike Podhorzer, principal asesor del presidente de la Federación Estadounidense del Trabajo y el Congreso de Organizaciones Industriales, uno de los sindicatos con más influencia en el país y que está ligado a Joe Biden.

Según el documento, Podhorzer realizó reuniones seguidas con sus contactos progresistas: Planned Parenthood, Greenpeace, Indivisible, MoveOn, geeks y estrategas de datos progesistas, representantes de fundaciones y activistas por la justicia racial.

De igual forma, explica que influyeron en el Congreso para asegurar la financiación de las votaciones por correo.

Solo una cuarta parte de los votantes de Estados Unidos fueron a las urnas de manera presencial.

Además, persuadieron a Mark Zuckerberg para que donara cientos de millones de dólares para apoyar la administración electoral. Zuckerberg ha sido acusado multiples veces por voceros republicanos de permitir y promover la censura a opiniones de derecha en Facebook.

Desinformación

Otra de las estrategias era presionar a las plataformas para eliminar cualquier contenido que creara lo que los izquierdistas consideraban “desinformación” con respecto al resultado de las elecciones, aun cuando multiples instancias de irregularidades y fraude electoral fueron comprobados, como el caso de Raquel Rodriguez, quien fue expuesta por Project Veritas y luego arrestada.

Aunque no se menciona en el escrito, es destacable la alarma que encendió el New York Post, y por la que empresas de tecnología y exfuncionarios de inteligencia estuvieron atentos en octubre, por la computadora portátil de Hunter Biden, hijo del actual presidente.

La denominaron “desinformación rusa”. Tiempo después, se confirmó lo que antes era tan solo una “historia”: Hunter Biden está bajo investigación del FBI.

Cámara de Comercio

Dejando de lado viejas rencillas, la Cámara de Comercio de Estados Unidos optó por aliarse a la AFL-CIO para negar los ataques por fraude. Según Ball, un grupo de republicanos apoyó la decisión.

La última orden fue retirar toda actividad luego de que Biden se posicionara, de forma sólida, como el ganador de la elección.

Además, el grupo dirigido por Podhorzer vigiló que el día de la manifestación “Stop the Steal” del 06 de enero hubieran pocos contramanifestantes. Así aseguraban que toda la culpa sería arrojada sobre Trump.

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